DAMARIS RODRIGUEZ

diseño y demás

Palabras en papel

En mi habitación puedo contar los libros que tengo en la estantería. Son ocho libros. La estantería se encuentra encima de la cama, así que muchas mañanas miro hacia arriba y empiezo a contarlos.

Cuando me mudé a Londres, metí todos mis libros en cajas y los dejé en casa de mi padre sin saber muy bien que iba a hacer con ellos. Compré a un amigo un Kindle y empecé a bajarme libros de Internet y comprar alguno que otro.

Llevo casi un año y medio en Londres y sólo he conseguido tener ocho libros en la estantería. El tener un libro electrónico me ha hecho mucho más apasionada del papel. Supongo que cuando no puedes tener algo lo deseas con mas fuerza. Algo que tuve claro al llegar era que no quería empezar a llenar la estantería con papel. Cada mes me iba a la librería y me compraba un libro. Los viajes a la tienda eran como un especie de día festivo. Me tiraba semanas pensando que me iba a comprar. Lo que más me gusta después de comprar un libro es el momento de volver de vuelta en el autobús, sacarlo de la bolsa y empezar por la primera página.

He comprado más de 8 libros durante este tiempo, pero sólo se han quedado aquellos que merecían un lugar en la estanteria. Los demás los he vuelto a vender en Amazon. He tomado la decisión de quedarme los libros que contuvieran ideas y valor para mí, no simplemente empezar a acumular conocimiento. Los medios digitales nos dejan acumular sin ocupar mucho espacio y por eso el Kindle sigue haciendo bien su función.

Hay veces que he tenido que dejar de leer en el Kindle porque estaba continuamente cambiando de libro, atascada y tener la sensación de que el libro no avanzaba. He echado de menos ver como el grosor del libro va cambiando del lado derecho al izquierdo. He acabado diciendo “Voy por el 23% del libro” y tener que buscar en Internet cuantas páginas tenía para hacerme una idea real de como de largo era. Un libro no sólo supone el dinero que cuesta adquirirlo, hay que sumarle lo que cuesta su mantenimiento, cada mudanza que haces, el espacio que ocupa, las estanterías que hay que limpiar,…

Ahora mismo veo un libro como un lujo y sólo espero tener un día una gran estantería donde poner todos mis libros juntos, estos ocho, los de Madrid, y los que estén por venir.

Carta a todos esos jóvenes desempleados

Estimado desempleado,

Te escribo porque he visto que llevas casi un mes reivindicando en la calle un cambio. Se que las cosas están mal y que llevas casi un año sin trabajo. Hace varios años que terminaste la carrera y todavía no encuentras un camino.

Es cierto que la situación no es la mejor, pero ahora es momento de mirarse a uno mismo y analizar tu situación. Muchas veces exigimos muchas cosas cuando realmente no hacemos el esfuerzo por obtenerlas. Exigimos un trabajo cuando hemos estado durante 5 años en un aula, sin ningún interés por aplicar el conocimiento aprendido, ni ver que posibilidades tenías por ir entrando en el mercado laboral.


Has salido de la universidad sin ninguna ventaja competitiva respecto a los miles de universitarios que salen con el mismo conocimiento que tú. El mundo profesional es un lugar donde el diferenciarse es la primera regla. Te quejas porque has seguido todos los pasos y no has obtenido tu trofeo: un sueldo, un coche y puede que un piso. Pero lo que no entiendes es que la clave del éxito en este momento es buscar el camino inexplorado. Cuando no se tiene nada, no se pierde nada por arriesgar. Delegar la solución y simplemente culpar a los demás no es el camino.


El perfeccionamiento y la experiencia sólo se consigue a base de práctica y no hace falta ser remunerado por ello. La profesión es algo que va mas allá de un horario de 9 a 6. Es una manera con la que observas el mundo. No entiendo que un fotógrafo no lleve la cámara todo el día o un periodista sólo escriba cuando es remunerado por ello. Cualquier profesional no necesita trabajar en una empresa para coger experiencia.

Te quejas y con razón, pero también analiza cuanto esfuerzo estas haciendo para cambiar tu situación. El cambio se tiene que exigir primero en uno mismo aunque el entorno no sea el adecuado. 

Muchas suerte,

Damaris

Secret Cinema

Para los que no lo sepan pase tres años trabajando en un cine durante la universidad. Fue una experiencia increible y en donde aprendí lo que es estar cerca de las películas. Cuando me contaron en que consistía  secret cinema, no dude ni un momento y me compré el ticket para la siguiente vez que lo iban a hacer.

La idea es simple, vivir el cine. Al comprar la entrada no sabes ni la película que vas a ver ni donde ni cómo la vas a ver. Sólo sabes que el día X vas a ver una película. Unas semanas antes recibes un email con la primera información. Lo abres y son unas instrucciones donde te muestra en que estación de metro tienes que estar a cierta hora. Aparte de eso te hacen una lista de cierta ropa que tienes que llevar. Entre la lista estaba una bata, unas zapatillas de andar por casa, cepillo de dientes,…

Al llegar ese día y bajar de vagón de tren, me encontré a diez personas que se iban poniendo una bata de andar por casa de la manera mas profesional posible. Lo primero que pasó por mi mente fue lo serio que se lo tomaba la gente. Al salir del metro había mucha gente con su bata y al encontrarme con mis amigos nos fuimos hacia el lugar. Hombre y mujeres durante el trayecto nos iban guiando hacia donde teniamos que ir. La zona era residencial. Calles y calles de casas y sin nada interesante a la vista. 

De repente encontramos una larga cola de gente y en un minuto todos teníamos pijamas de hospital puestos. Al llegar al final de cola un edificio que íbamos a entrar a un edificio que parecía un hospital antiguo. Al entrar al edificio comenzó la magia. Entras en la película. Muchísimos actores metidos cada uno en su papel.

Gente andado por todos lados. Te podías sentar a hablar con el doctor para que te diagnosticara, entrar en las habitaciones, hacer ejercicio, probar cerebro humano(gelatina),…

Todos entregados por ambos lados y haciendo de todo. Todo sin saber que película ibamos a ver. Tras una hora recorriendo las dos plantas del edificio toca el momento mágico. Te sientas en la zona que te han asignado y toca descubrir si has acertado con la película.

Por supuesto era Alguien voló sobre el nido del cuco. Durante la proyección los actores hacían pequeñas intervenciones, dando medicinas y haciendo el loco. La gente entregada aplaudiendo, levantandose, riendose…

Un trabajo impresionante y una experiencia maravillosa. Esto si que es vivir el cine.

We Make Things

Gaugin en el Tate

Por la mañana antes de ir a la exposición tenía uno de esos días en lo que lo único que te apetece es quedarte en casa. Estaba lloviendo mucho pero había comprado mi entrada el viernes. Solo podía hacer una cosa, prepararme y salir de casa.

Fui corriendo hasta el Tate el que estaba llenísimo por la lluvia. Subí a la cuarta planta, casi me meto en la exposición de enfrente por equivocación y de pronto estaba leyendo la descripción general de la exposición.

La semana pasada había leído un articulo en el periódico en el que hacia un repaso por la vida personal de Paul Gaugin. Lo había interiorizado de tal manera que casi no me acordaba que lo había leído.

Nada mas entrar, había muchisima gente andando por todos lados. Algo que he descubierto con el tiempo es que me encanta ir sola a los museos. Suele ser una actividad que se suele hacer acompañado. Siempre acabo o aburriéndome porque la otra persona ve todo muy lento o corriendo porque el otro se aburre. Lo mejor es entrar, ponerme los cascos con un buen disco y a disfrutar. Para mi ir al museo es olvidarme del mundo y solo centrarme en Gaugin. Durante la hora que pase ahí  pude conocer un poquito más al pintor. 

He de decir que me gusta mucho. No solo por la belleza de su obra sino por utilizar sus cuadros como un herramienta donde va mas allá que demostrar su habilidad. Utilidad su capacidad para pintar como herramienta para contar historias. Ese cuidado va desde el lienzo hasta el título del cuadro. Había ciertos cuadros que tenían nombres de situaciones, de momentos como este cuadro de ¿Estás celosa?.

Sabe capturar un instante y todos los instantes previos y posteriores al momento que retrató. Ya me gustaba antes de ir, pero ahora me gusta mucho más.

Un día cualquiera en la oficina ….

Ladrones, acosadores y locos

Un vagón lleno de personas y sólo se puede llegar a escuchar el motor del tren. Centenares de personas metidas en el mismo espacio y no somos capaces ni de mirarnos. Ojos cerrados, cabezas agachadas y ojos fijados en el móvil. Espacios diseñados para no mirarse y permanecer callados. Lugares donde estas continuamente en contacto con otros rozando continuamente nuestros brazos y piernas.

Todas esas personas que tenemos a nuestro alrededor pueden ser posibles ladrones, acosadores o locos. El metro es un lugar donde no se puede mirar a nadie y cualquiera que tenemos a nuestro alrededor es un potencial malhechor .

Puede que la cuestión no sean las personas sino el entorno. Como conseguir que el entorno nos ayude a ver a la gente de otro modo. Dentro del metro nosotros también somos posibles ladrones acosadores o locos y sino fijaros como me mira el hombre de la foto.

Paraguas y lluvias

Londres está seco. Dar una vuelta por los parques londinenses es como andar por Castilla . Esos parques que suelen ser verdes se han convertido en paja. Todos los días de camino al metro paso por un parque pero he empezado a coger el autobús porque me produce mucha tristeza caminar por un parque sin vida.

No me gusta la lluvia, pero por favor que empiece a llover por aquí. Desde que llegué a Londres sólo ha llovido unos cuantos días. Pero a falta de costumbre el día que llueve me empapo. En este país nunca te puedes olvidar del paraguas porque nunca sabes cuando va a aparecer la lluvia. El cielo no es una señal de nada, y consultar el tiempo mucho menos. Lo mejor es ir preparado.

Para ello suelo llevar el paraguas en el bolso. Da igual que haya 30 grados, yo salgo con el paraguas. Pero hay días en los que llevas demasiadas cosas o quieres llevar pocas cosas en el bolso decides dejar el paraguas en casa. Ese es el día que llueve. Creo que voy a cambiar de sistema y dejar el paraguas. Puede que el día que decida meter el paraguas en el bolso sea el día que llueva.

86 días después

86 días después de haber llegado a esta ciudad. No había estado nunca tan lejos de casa.

Todo el mundo me pregunta “¿Qué tal estas?”. Siempre he respondido lo mismo, “muy bien”. Detrás de ese simple muy bien se esconden un montón de sensaciones. Reducirlo a solo esas dos palabras no es lo que me gustaría transmitir a la gente . Por eso viene en gran medida estoy que estoy escribiendo, para darme cuenta y para que leáis que significa ese muy bien.

Lo primero e importante es que tengo ganas de hacer cosas. Parece una tontería de frase pero es cierto. En cierta manera he recuperado la ilusión por muchas cosas. Descubrir cada día una calle nueva, una palabra nueva, una idea nueva, una cara nueva. Me fui porque estaba cansada de lo mismo, las mismas calles, los mismos nombres, estaba aburrida hasta de mi misma.

Hay veces que voy andando por la calle y de repente pienso “¡estoy viviendo en Londres!”. Poder estar aquí me ha demostrado que tengo mas poder sobre mi vida de lo que hubiera imaginado. Me siento libre de ir a donde sea. Desde que tengo 19 años no he estado un día sin trabajar y tenia la sensación de tenerlo todo controlado. El no saber que voy a hacer en 3 meses hace que me sienta tan bien, puede que acabe en la cola del paro o puede que me lleve una sorpresa, pero eso lo descubriré mas adelante.

En el trabajo estoy muy contenta. Me fui de un sitio donde trabaja con 60 personas a un sitio con 5. Tenia ganas de estar en un lugar pequeño. Es sorprendente lo que tan pocas personas son capaces de hacer y  te das cuenta de lo que tú eres capaz de hacer con ellos. Tras 86 días me he demostrado que soy capaz de hacer muchas mas cosas de las que me imaginaba. Estoy empezando a entender que mi trabajo es mucho mas amplio de lo que pensaba. Tenia la intuición antes de irme, pero ahora estoy descubriendo que puedo hacer algo mas que cajas grises, que era de lo que últimamente estaba haciendo.

El idioma ahí va, como siempre digo, tengo que estudiar mas. Intento leer en alto, escribir en ingles en mi diario, apuntar todo el vocabulario,… Sigo teniendo dificultad de entender a los ingleses (en todos los sentidos ;) y seguir conversaciones en grupo, pero bueno hay que dar tiempo a las cosas. Creo que cada día soy un poquito mas Damaris hablando en ingles, que eso es bueno. Todavía parezco una tía un poco sosa y que no habla mucho, pero creo que así soy también en español, así que no hay remedio.

La ciudad me ha sorprendido. Mi madre lleva viviendo 10 años aquí y yo solo la conocía como ese lugar de vacaciones. Pero Londres mola. Es un lugar tranquilo para vivir, con mucha vida y sobre todo ocurren muchas cosas. Por ahora estoy contenta en Londres pero estoy abierta a irme a otro lugar.

En conclusión, estoy muy bien.

Night train

Night train from damaris rodriguez on Vimeo.