
En mi habitación puedo contar los libros que tengo en la estantería. Son ocho libros. La estantería se encuentra encima de la cama, así que muchas mañanas miro hacia arriba y empiezo a contarlos.
Cuando me mudé a Londres, metí todos mis libros en cajas y los dejé en casa de mi padre sin saber muy bien que iba a hacer con ellos. Compré a un amigo un Kindle y empecé a bajarme libros de Internet y comprar alguno que otro.
Llevo casi un año y medio en Londres y sólo he conseguido tener ocho libros en la estantería. El tener un libro electrónico me ha hecho mucho más apasionada del papel. Supongo que cuando no puedes tener algo lo deseas con mas fuerza. Algo que tuve claro al llegar era que no quería empezar a llenar la estantería con papel. Cada mes me iba a la librería y me compraba un libro. Los viajes a la tienda eran como un especie de día festivo. Me tiraba semanas pensando que me iba a comprar. Lo que más me gusta después de comprar un libro es el momento de volver de vuelta en el autobús, sacarlo de la bolsa y empezar por la primera página.
He comprado más de 8 libros durante este tiempo, pero sólo se han quedado aquellos que merecían un lugar en la estanteria. Los demás los he vuelto a vender en Amazon. He tomado la decisión de quedarme los libros que contuvieran ideas y valor para mí, no simplemente empezar a acumular conocimiento. Los medios digitales nos dejan acumular sin ocupar mucho espacio y por eso el Kindle sigue haciendo bien su función.
Hay veces que he tenido que dejar de leer en el Kindle porque estaba continuamente cambiando de libro, atascada y tener la sensación de que el libro no avanzaba. He echado de menos ver como el grosor del libro va cambiando del lado derecho al izquierdo. He acabado diciendo “Voy por el 23% del libro” y tener que buscar en Internet cuantas páginas tenía para hacerme una idea real de como de largo era. Un libro no sólo supone el dinero que cuesta adquirirlo, hay que sumarle lo que cuesta su mantenimiento, cada mudanza que haces, el espacio que ocupa, las estanterías que hay que limpiar,…
Ahora mismo veo un libro como un lujo y sólo espero tener un día una gran estantería donde poner todos mis libros juntos, estos ocho, los de Madrid, y los que estén por venir.