Por la mañana antes de ir a la exposición tenía uno de esos días en lo que lo único que te apetece es quedarte en casa. Estaba lloviendo mucho pero había comprado mi entrada el viernes. Solo podía hacer una cosa, prepararme y salir de casa.
Fui corriendo hasta el Tate el que estaba llenísimo por la lluvia. Subí a la cuarta planta, casi me meto en la exposición de enfrente por equivocación y de pronto estaba leyendo la descripción general de la exposición.
La semana pasada había leído un articulo en el periódico en el que hacia un repaso por la vida personal de Paul Gaugin. Lo había interiorizado de tal manera que casi no me acordaba que lo había leído.
Nada mas entrar, había muchisima gente andando por todos lados. Algo que he descubierto con el tiempo es que me encanta ir sola a los museos. Suele ser una actividad que se suele hacer acompañado. Siempre acabo o aburriéndome porque la otra persona ve todo muy lento o corriendo porque el otro se aburre. Lo mejor es entrar, ponerme los cascos con un buen disco y a disfrutar. Para mi ir al museo es olvidarme del mundo y solo centrarme en Gaugin. Durante la hora que pase ahí pude conocer un poquito más al pintor.
He de decir que me gusta mucho. No solo por la belleza de su obra sino por utilizar sus cuadros como un herramienta donde va mas allá que demostrar su habilidad. Utilidad su capacidad para pintar como herramienta para contar historias. Ese cuidado va desde el lienzo hasta el título del cuadro. Había ciertos cuadros que tenían nombres de situaciones, de momentos como este cuadro de ¿Estás celosa?.

Sabe capturar un instante y todos los instantes previos y posteriores al momento que retrató. Ya me gustaba antes de ir, pero ahora me gusta mucho más.