Londres está seco. Dar una vuelta por los parques londinenses es como andar por Castilla . Esos parques que suelen ser verdes se han convertido en paja. Todos los días de camino al metro paso por un parque pero he empezado a coger el autobús porque me produce mucha tristeza caminar por un parque sin vida.
No me gusta la lluvia, pero por favor que empiece a llover por aquí. Desde que llegué a Londres sólo ha llovido unos cuantos días. Pero a falta de costumbre el día que llueve me empapo. En este país nunca te puedes olvidar del paraguas porque nunca sabes cuando va a aparecer la lluvia. El cielo no es una señal de nada, y consultar el tiempo mucho menos. Lo mejor es ir preparado.
Para ello suelo llevar el paraguas en el bolso. Da igual que haya 30 grados, yo salgo con el paraguas. Pero hay días en los que llevas demasiadas cosas o quieres llevar pocas cosas en el bolso decides dejar el paraguas en casa. Ese es el día que llueve. Creo que voy a cambiar de sistema y dejar el paraguas. Puede que el día que decida meter el paraguas en el bolso sea el día que llueva.